lunes, 18 de abril de 2011

Entretenimientos de los delfines

El porcentaje de muertes durante el primer año, conocido como período de adaptación, es del 50% o más, dependiendo de la especie de delfín.
Una vez cautivos, la vida media de un delfín no supera los seis años.
Los delfines recién capturados viven en un estrés grave: nunca estuvieron encerrados y se les limitan sus movimientos. La piscina en que se encuentran por primera vez carece de todos los estímulos sensoriales de su hábitat natural.
Al verse separados de sus familias y grupos de referencia, y apartados de su hábitat, el impacto que recibe el animal es demoledor, pudiéndose observar su desesperación durante los primeros meses de encierros, período en que mueren casi la mitad de los delfines capturados.
En los espectáculos de los delfinarios, los delfines parecen ansiosos de complacer a los entrenadores y listos para ejecutar cualquier truco que les ordenen. El mismo entrenador que preparó al famoso delfín "Flipper", y que continuó entrenando a otros delfines en el Sea-Aquarium de EE.UU, Richard O'Barry, tras desilusionarse de esta industria revela que: "el delfín actúa porque está hambriento".
Los delfines llevan a cabo los trucos, porque sólo bajo esas circunstancias serán alimentados. Una de las primeras cosas que aprende un entrenador acerca de los delfines es que ellos no actúan inmediatamente, a menos que tengan hambre. Por eso los delfines son alimentados durante el show.
Cada vez que el delfín hace algo bien, el entrenador toca el silbato y le lanza un pescado. Ellos saben lo que tienen que hacer porque han sido entrenados para esperar la recompensa de alimento si obedecen. De hecho, a menudos ellos mismos comienzan con el show cuando están hambrientos. los entrenadores llaman a esto "recompensa positiva". Sin embargo, desde la perspectiva de los delfines, es privación de comida. Si el delfín no lo hace bien, y el silbato no suena, significa que no obtendrá su alimento. 
Cuando los delfines "caminan" sobre sus colas o "juegan" con pelotas o al básquetbol, los espectadores lo interpretan como juego y diversión. Cuando los delfines "besan" a los entrenadores, cuando aplauden o mueven las cabezas en afirmación cuando les preguntan algo, añade un carácter humano a los animales, dejando a los espectadores con la falsa impresión de que, en efecto, existe un idioma común entre los entrenadores y los delfines.
Para los delfines, estos comportamientos no significan nada más que la única manera de conseguir comida. Sin duda, mantener a los delfines un poco hambrientos les induce a seguir actuando. Los entrenadores dicen que los delfines "aprenden muy rápidamente". Lo que quieren decir es que quien tenga el cubo de la comida tiene un poder tremendo sobre los delfines. Un delfín hambriento haría cualquier cosa por alimentarse. Un entrenador decía "si los delfines no tienen hambre, ya te puedes olvidar de hacerles saltar".
Los delfines cautivos, con este sistema de entrenamiento, la limitación de sus movimientos y el quiebre de sus relaciones familiares y sociales cercanas, entran en profundos estados de depresión. Presentan movimientos repetitivos y se vuelven agresivos con otros delfines y con las personas. Incluso se han reportado casos de delfines que provocan su propia muerte debido a la depresión de la cautividad.

Delfinarios: cárceles acuáticas De AnimaNaturalis

Los delfinarios y zoológicos marinos son complejos que se dedican a mantener, reproducir y exhibir animales marinos.
AnimaNaturalis
Delfinarios: cárceles acuáticas
Los delfinarios y zoológicos marinos son complejos que se dedican a mantener, reproducir y exhibir animales marinos.
Desde el año 1860 que los cetáceos son mantenidos en cautividad, y el primer delfinario del mundo abrió sus puertas en 1938. Durante los '60 y '70 aumentaron en popularidad, y hoy están ampliamente difundidos en Europa, Japón y Norteamérica. Dentro de Europa, España es uno de los países que más delfinarios, parques y zoos marinos cuenta en su geografía, con al menos 10 recintos temáticos.
Los delfines, por su sociabilidad y facilidad de aprendizaje, son los animales favoritos para exhibir, pues gozan de una gran simpatía de parte del público, que cede ante su amistoso y "sonriente" semblante; lo que retorna grandes ganancias a las empresas gestoras. La especie de delfín más presente en este tipo de recintos son los delfines mulares, más conocidos como “delfín nariz de botella”, aunque también encontramos en menor cantidad los delfines “beluga” o “ballena blanca”, marsopas con y sin aletas, y también orcas.

En la gran mayoría de los delfinarios o zoos marinos los animales nadan en piscinas. En pocas, son ubicados en piscinas de agua natural o directamente en aguas naturales cercadas para evitar que escapen.
Los delfinarios venden diferentes tipos de “servicios” y “espectáculos” para el entretenimiento del público, donde los cetáceos saltan, bailan o nadan al ritmo de la música. También los hay de acrobacias marinas junto a los entrenadores. Uno de los programas que mayor éxito está teniendo en la actualidad es el de “Nadar con delfines”, donde los turistas pagan una cifra para nadar, tocar y estar en contacto con los delfines, fotografiarse y registrarse en video con ellos.
Todo el público que paga una entrada a estos parques o delfinarios, apoya con su dinero a la explotación y esclavitud de los delfines, que sólo actúan o ejecutan lo que el espectáculo manda para recibir comida. Un animal saciado no actúa: debe tener hambre para buscar su recompensa. El público, eufórico por ver los saltos, piruetas y la sonrisa de los delfines, ignora totalmente cómo llegaron ahí, cómo son tratados y cuidados estos animales.
Muchos de estos delfines provienen de la caza y captura de ejemplares salvajes, que son secuestrados del mar para ser llevados a tanques y piscinas, encerrados de por vida, lejos de sus grupos de referencia. Otra parte de los ejemplares exhibidos en delfinarios provienen de la cría en cautividad, lo que no es motivo para "naturalizar" su estadía en estos recintos, pues los delfines son animales genéticamente diseñados para nadar a diario cientos de kilómetros, compartir con grandes cantidades de congéneres y vivir en libertad, no para divertirnos en absurdos espectáculos que no enseñan más que los humanos podemos hacer cualquier cosa para divertirnos a costa de otros animales.

Tradiciones crueles AnimaNaturalis

Si bien en paí­ses como Chile y Argentina no se celebran corridas de toros, el rodeo y otras manifestaciones "artí­sticas y deportivas" sí­ hacen de los animales no humanos invitados obligados que no disfrutan con el desarrollo de estas fiestas: carreras,
Ecosofia.org

Tradiciones crueles en Chile
Llegó el mes de septiembre (mes de la patria en Chile) y con él, la exposición de las más tristes y denigrantes tradiciones: rodeos, circos que utilizan animales, carreras de perros, salto del ganso a caballo, domaduras y una lamentable, larga y triste lista de torturas animales... ¿Hasta cuándo las personas seguirán sintiéndose con derecho a divertirse a costa del sufrimiento de otros seres vivos?
Las tradiciones que involucran animales no humanos en sus celebraciones y fiestas no son  algo desconocido. Si bien en paí­ses como Chile y Argentina no se celebran corridas de toros, el rodeo y otras manifestaciones €œartí­sticas y deportivas€ sí­ hacen de los animales no humanos invitados obligados que no disfrutan con el desarrollo de estas fiestas: carreras, escapadas, golpes, encierros, persecución y hostigamiento son las claves de estos deportes que dicen reflejar el alma de nuestros pueblos.
La llamada "fiesta nacional de Chile" (considerada, por tanto, la celebración popular nacional más importante) es el rodeo. En él, dos jinetes persiguen a un novillo (vaquilla o vaca) dentro de una medialuna, arreándolo hasta las zonas de "atajada", compuesta por un par de quinchas acolchadas. La atajada consiste en acorralar y golpear a la res contra esta zona acolchada y, según qué parte de cuerpo de la res haya sido atajada, los jinetes ganarán "puntos". Con una estricta reglamentación y normativa (sólo pueden correr caballos de raza pura debidamente inscritos, y jinetes con el atuendo de huaso completo), cada dupla de jinetes compite para conseguir la mayor cantidad de puntos y coronarse como campeones.
La Federación de Rodeo y Criadores de Caballos de Chile afirma que: €œA pesar de ser un deporte chileno con más de 400 años de tradición, el rodeo recién fue reconocido como deporte nacional en 1962, afiliado al Comité Olí­mpico de Chile." Desde entonces, el rodeo se ha convertido en tortura oficializada y permitida por las autoridades y por la ley.
Las domaduras, por su parte, equivalen a lo que se denomina Rodeo en Norteamérica: consisten en domar a caballos, potros o novillos indómitos, haciendo que un jinete se siente sobre el lomo del animal. í‰ste no sólo puede salir perjudicado a raí­z de una mala caí­da, sino también el osado y valiente jinete.
Por su parte, el salto del ganso a caballo consiste en colgar en un arco de gran altura a un ganso vivo, pendiendo de sus patas. El juego consiste en que los jinetes pasen corriendo bajo el arco, intentando agarrar al ganso. El premio será para quien logre descuajar al ganso y llevárselo en su propia mano...  No es difí­cil imaginar el panorama de un ganso aterrorizado, desplumado, tratando de zafarse de las manos que quieren apresarlo, hasta que algún diestro jinete logra arrancarlo del arco. En el mejor de los casos, el ganso muere inmediatamente destazado.
Sobre el supuesto carácter cultural de estas prácticas, las autoridades del rodeo chileno afirman: "Todas estos deportes y juegos involucran una tradición popular chilena, en la que se promueven costumbres, valores, oficios, vestuarios y objetos que son expresión de nuestra cultura rural y popular, que constituyen un valioso patrimonio vivo."
Pero ése es, precisamente, un aspecto problemático: permitir que una cultura, una identidad nacional y un edificio de tradiciones se sustente en actos de crueldad y maltrato animal. El ganso, la vaca, el ternero, los perros, los caballos...  sufren heridas, golpes y estrés a raí­z de estas actividades que divierten a unas pocas personas.
Si bien tanto el rodeo como las domaduras tuvieron su origen en actividades ligadas propiamente a la agricultura (conteo y adiestramiento de los caballos y reses), hoy en dí­a, no sólo ya no tienen ninguna razón de ser, sino que se mantienen exclusivamente por el beneficio económico que de ellas extraen los recintos, los organizadores, los municipios, etc.
Fuentes: Chile.com, EducarChile, Cueca Chilena, Caballo y Rodeo.

los peces sienten dolor de animanaturalis

Cientos de años atrás, los antepasados de la medicina moderna realizaron disecciones en monos y otros animales vivos, quitándoles capas de piel y músculo para observar el funcionamiento de los órganos dentro de su cuerpo.
Mike Adams
Los peces sienten dolor
Entonces, se pensaba que los animales no sentían dolor por ser similares a máquinas, diseccionables y analizables por partes.
Esa concepción mecanicista de la naturaleza hoy está desacreditada. Diferentes estudios científicos han demostrado que los animales cefalizados y con un sistema nervioso son capaces de sentir dolor. Sin embargo, desde siempre se ha creído que los peces y algunas otras especies animales no. «Pescar no es cruel», han afirmado muchos pescadores, «los peces no tienen la capacidad cerebral para sentir el dolor».
Nuevas investigaciones derrumban este razonamiento equivocado. Los peces sí sienten y experimentan dolor. Puede que no tengan la inteligencia de los primates, pero no son tan obtusos como para no sentir un anzuelo rasgando sus órganos digestivos a través de sus bocas.
Naturalmente, los deportistas de la pesca se han opuesto, clamando que estas afirmaciones son una aniquilación a su actividad. En oposición declaran que pescar no es un asesinato sangriento. «Pescar es sólo un deporte inocente, un momento para disfrutar con la familia y enlazarse con la naturaleza».
Los cazadores citan los mismos argumentos.  «Los venados no sienten ningún dolor», insisten. Sin embargo, la verdad es que existe una distorsión muy grande al pensar que un animal herido huyendo por el bosque, dejando un rastro de sangre fresca, de alguna manera, no siente nada …
Con el transcurso del tiempo, mientras sigan surgiendo investigaciones como ésta, más personas comenzarán a preguntarse: «¿Por qué la mutilación de animales para el entretenimiento es todavía legal en una sociedad civilizada?»

Tiburones: ví­ctimas y victimarios

Tienen 400 millones de años y son los depredadores más importantes del mundo marino. Su tamaño, forma, extraordinarios sentidos y la espectacularidad de sus ataques los han convertido en los seres más temidos. Sin embargo, es uno de los animales más vulnerable
AnimaNaturalis

Tiburones: ví­ctimas y victimarios
Temibles y fascinantes. Solitarios depredadores que se encuentran en la cúspide de la cadena alimenticia marina. Ví­ctimas y victimarios, tan vulnerables a la caza como oportunistas para el ataque. Los tiburones arrastran consigo una imagen plagada de contradicciones y mitos que el cine de terror ha logrado enaltecer hasta convertirlos en los animales más atractivos del planeta.

En los mismos lugares donde estos peces gigantes generan una media anual de 75 agresiones a personas, de las cuales 10 son mortales, allí­ también desaparecen 30 millones de ellos a manos de la pesca deportiva y comercial. En los últimos años, las campañas para prevenir ambos flagelos se intensificaron.

Los tiburones datan de hace 400 millones de años y son depredadores “apex”, es decir, están en la cúspide de la cadena alimenticia de los animales de mar y son los encargados de ayudar a mantener el equilibrio del ecosistema acuático porque limitan la población de las especies que comen. Por suerte, el ser humano no se encuentra entre ellas, pero la mala reputación que tienen en este sentido –considerados los asesinos marinos por excelencia- tampoco es casualidad.
Estos animales están dotados de un desarrollo muy agudo de los sentidos del olfato, gusto y oí­do –no así­ de la vista, que es corta-, y poseen también unas células llamadas ciliadas que son las que enví­an información al cerebro con pistas sobre cambios de corrientes marinas, movimientos de especies y hasta presión del agua o de los campos electromagnéticos en varios metros a la redonda. De esta manera, suelen localizar rápidamente la presencia de otro pez, persona, embarcación u objeto cualquiera y orientarse rápidamente para ir en su busca.
Pero esta capacidad sensorial se potencia con otros atributos más visibles y temibles, como su gran boca con sus cientos de dientes afilados.

Si bien existen más de 350 especies, el más temido es sin duda el Gran Tiburón Blanco por su gran tamaño –puede medir hasta nueve metros- y su naturaleza depredadora y voraz. Los lugares mas conocidos por presencia de tiburones son las costas del norte del mar Caribe, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y el Oeste de los Estados Unidos, principalmente cerca de las playas de California. En estos lugares es donde se registra el 90 por ciento de los casos de ataques a seres humanos. Los estudios realizados por la Universidad de Dalhousie, en Halifax, Canadá, demuestran que la mayorí­a de las veces que ocurren estas agresiones son por error o para proteger su territorio, nunca se pudo confirmar que lo hicieran para alimentarse, salvo casos en que las ví­ctimas estaban sangrando. La media anual mundial de ataques espontáneos sin provocación es de 75 casos, de los cuales 10 son mortales. Estas cifras son realmente bajas teniendo en cuenta los millones de personas que van al mar en todo el mundo.

También están los ataques provocados, que son los causados cuando se intenta tocar un tiburón, tanto para liberarlo de un anzuelo o red como también para darles de comer. El tipo de agresión puede ser de ataque y huida, que ocurre cerca de las playas donde los tiburones intentan capturar peces vivos y el oleaje o corrientes hace confundir a una posible presa con una persona nadando; momento en el cual hace un ataque pero deja ir a la ví­ctima cuando se da cuenta del error. En estos casos, hay baja mortalidad ya que las heridas suelen ser en piernas y pies. El ataque furtivo suele ocurrir con buzos porque se da mayoritariamente en aguas profundas y el resultado suele ser fatal. Por último, está el tipo de ataque de golpe y mordedura, que es el más espectacular y el que se ha llevado al cine en repetidas ocasiones. Ocurre cuando el tiburón rodea a la ví­ctima describiendo una trayectoria circular, embistiéndole con su cabeza o cuerpo antes de morder y, luego, morderla repetidas veces con mucha violencia hasta causarle la muerte o heridas muy graves.

La otra cara de la moneda, sin embargo, es también muy aterradora porque son las ví­ctimas quienes se convierten en victimarios con una crueldad sin lí­mites.

Las virtudes del cartí­lago de tiburón –que constituye su esqueleto total porque no tiene tejido óseo- han llevado a que se maten más de 30 millones de ejemplares por año, posicionándolo entre los animales en peligro de extinción. Su pesca es simple porque son bastante vulnerables a un cebo con un anzuelo, casualmente por las mismas caracterí­sticas sensoriales que tienen para cazar a sus ví­ctimas.
Texto original: http://www.laprensa.com.ni/revista/revista-20040916-01.html

La cruel industria de los huevos de AnimaNaturalis

El 98% de las gallinas que se utilizan para poner huevos pasa su vida en jaulas dentro de enormes bodegas. Las gallinas son metidas en jaulas donde ni siquiera pueden darse la vuelta o extender un ala. Cada año, millones de pollos macho son desechados en PETA


El 98% de las gallinas que se utilizan para poner huevos pasa su vida en jaulas dentro de enormes bodegas. Las gallinas son metidas en jaulas donde ni siquiera pueden darse la vuelta o extender un ala. Cada año, millones de pollos macho son desechados en bolsas de basura hasta que se ahogan o mueren de hambre, porque son inútiles para la industria de los huevos.
Para evitar comportamientos neuróticos o violentos ocasionados por el estrés del confinamiento, a las gallinas se les mantiene en semioscuridad y sus picos son cortados con una navaja al rojo vivo y sin administrarles anestesia o analgésicos. Los alambres de las jaulas dañan sus plumas, su piel y deforman sus patas.
Para forzar a las gallinas a otro ciclo de puesta, los granjeros las dejan durante dí­as en la oscuridad y sin comer ni beber, lo cual ocasiona que pierdan plumas y peso.
Aun cuando las gallinas pueden vivir por más de quince años, sus vidas son acortadas a dos años en esta industria. Generalmente el máximo producido en estas condiciones es de 400 huevos por gallina. Cuando dejan de producir se les mata. Millones de gallinas que “ya no sirven” son enviadas al matadero cada año. Su carne se usa para comida de animales de compañí­a o para preparar caldos.

En el matadero

La horrible vida de las aves termina después de un espantoso viaje al matadero. Una vez en el matadero las aves son sacadas de las jaulas y colgadas de las patas en unos rieles corredizos. Una cuchilla mecánica los decapita y después se les sumerge en agua hirviente para quitarles las plumas. A menudo permanecen conscientes durante todo el proceso.

Salud

Los huevos son un alimento saturado de colesterol: 213 mg. En un huevo mediano. El consumo de un huevo diario aumenta los niveles de colesterol hasta un 12%. Debido a las condiciones en que viven las gallinas en las granjas industriales, y a que el cascarón es frágil y poroso, los huevos son un hábitat ideal para la bacteria de la salmonella.

¿Qué puedes hacer?

Las gallinas son animales inteligentes que disfrutan estar al aire libre y cuidar de sus polluelos. En la industria de los huevos no pueden realizar ninguno de sus comportamientos naturales.

La vida de los pollos "de engorde" de AnimaNaturalis

La vida de los pollos "de engorde"

Los "pollos de engorde" y las gallinas "ponedoras" vienen al mundo dentro de cajones de incubadoras industriales, y son repartidos a los diferentes tipos de granja de acuerdo al uso que se predeterminó para ellos: aves destinadas a la cría, incubadoras, pollos para el consumo, etc.

Los pollos "de engorde" son el resultado de una selección genética realizada para obtener una raza que engorde rápidamente. Se matan al año más de seis mil millones de estas aves1 lo que equivale a obtener 33 millones de toneladas de músculos, tendones y grasa2. Se trata de uno de los animales más explotados por su carne debido a su relativa eficiencia en términos de cantidad de carne v/s tiempo de desarrollo.

En estas explotaciones viven prácticamente amontonados en densidades de unos 35 kg por m2 (lo que equivale a más de ocho aves por metro cuadrado, aunque no son pocos los casos en que alcanzan a vivir 12 o 13, e incluso se llega a intentar convivir de 15 a 19 aves por metro cuadrado)3. La dieta proporcionada consiste en preparados con un alto contenido en proteínas, grasa, antibióticos y hormonas para acelerar su engorde. En este medio, las aves apenas perviven en el ambiente irrespirable generado por el hacinamiento, sus excrementos y el amoníaco de sus orines. Muchas aves sufren enfermedades respiratorias crónicas, bronquitis y quemaduras oculares producto del permanente contacto con el amoníaco. Estas quemaduras afectan, incluso, a los trabajadores de estas dependencias, que apenas pasan unas horas al día dentro de estos pabellones de crianza y engorde.


Debido al ritmo estresante que soportan en condiciones de hacinamiento y frustración de sus instintos, las gallinas y pollos de granja tienen su sistema inmune deprimido, por lo que han de ser medicados permanentemente a través de la alimentación para evitar el contagio de enfermedades. Aún así, aproximadamente el 20% de las aves criadas bajo esas condiciones muere a causa del estrés y las enfermedades contagiosas4. Asimismo, el 60% de las aves que se venden en el supermercado están infectadas con la bacteria de salmonella viva5.

La selección genética realizada con el fin de cubrir la demanda y reducir costes de producción causa enfermedades óseas graves a las aves, provocándoles dolor crónico y deformidades, haciendo que cada movimiento sea dificultoso. Incluso llegan a sufrir colapsos pulmonares y paros cardíacos debido al rápido desarrollo de sus músculos y la debilidad de su esqueleto.  Una investigación encubierta realizada por PETA en 1994 dentro de la industria de los «pollos de engorde» también reveló que las aves sufren de deshidratación, enfermedades respiratorias, infecciones bacteriales, ataques cardíacos, piernas lisiadas y otras serias dolencias.
 
Todas estas condiciones de estrés físico generan conductas como el canibalismo en animales tan territoriales como las gallinas, de manera que se descargan y atacan picoteándose incesantemente, y arrancándose sus plumas. Por ello, cuando aún son pollos se les mutilan sus picos sensibles (conformados de huesos y tejidos sensitivos, de los que se amputa hasta dos tercios) con cuchillas candentes y sin anestesia, lo cual les provoca un dolor persistente por días o hasta meses6. En ocasiones los criadores deciden amputarles los dedos, espolones y crestas, en cualquier caso sin suministrarles ningún analgésico, todo lo cual está permitido por la legalidad vigente. El procedimiento es tan doloroso que muchos mueren del shock o del hambre porque no pueden comer sintiendo un dolor tan intenso en la zona del pico (y los que sobreviven suelen convivir un tiempo con los cadáveres, ya que no son removidos en bastante tiempo).

Como si esto fuera poco, los ciclos biológicos de los pollos son alterados por medio de la luz artificial, no penetrando casi nunca los rayos del sol a través de los muros de las granjas (y viviendo en penumbra permanente dentro de esas naves). Por medio del control de la duración de los periodos de luz y oscuridad se consigue la máxima producción en el menor tiempo7.

Máxime a los 55 días de edad y alcanzado el peso deseado, los pollos "de engorde" son enviados al matadero. Sin embargo, dependiendo del sistema de crianza, a veces son enviados al matadero a los 42, 36 o incluso 21 días, con un promedio de peso de 2,5 kg. cada uno.

Referencias:



1Mason, Jim and Peter Singer, Animal Factories, página 6-8.

2Han llegado a alcanzar la cifra de 9 mil millones, y sólo en España son más de 500 millones de muertos, junto a los 50 millones de gallinas muertas (Estadísticas Agroalimentarias del MAPA), aunque el volumen de pollos suele contabilizarse en toneladas dada su magnitud astronómica. De acuerdo a documentos de FENAVI, en 2002, el número de pollos sacrificados para comida en Colombia era cercano a 370 millones, produciendo 366 mil toneladas de carne. La legislación concerniente a su trato en España: Real Decreto 108/2005, de 16 de septiembre, de ordenación de la avicultura de carne, 29 de septiembre de 2005, núm 233.
3Sea como sea, en el mejor de los casos, su espacio vital es equivalente a meter un periquito en un bote de mermelada.
4«Factory Farming», United Animal Defenders, Inc. página 3.
5Burros, Marian, "Clinton Plan Would Move Meat and Poultry Inspections to F.D.A.", The New York Times, septiembre 13, 1993.
 
6En la normativa vigente en España, se lee: «para evitar el picado de las plumas y el canibalismo, se podrá recortar el pico de las aves siempre y cuendo dicha operación sea practicada por personal cualificado y sólo sobre los polluelos de menos de diez días destinados a la puesta de huevos».
7Para tal fin se idea ese control de la duración, que en España recomiéndase de 8 horas de reposo y 16 de producción. Ver Real Decreto 3/2002, de 11 de enero, por el que se establecen las normas mínimas de protección de las gallinas ponedoras.